El inicio de una relación de pareja pone en juego
interacciones que van determinando la dinámica de su estructura relacional, la
cual va evolucionando con el pasar del tiempo y dando lugar a otras dinámicas.
Liotti e Intreccialagli, 1966, proponen una teoría que llaman Sistemas
Motivacionales Interpersonales (SMI) y que corresponden a: Sistema sexual,
Sistema de apego, Sistema de cuidado, Sistema agonístico y Sistema de
cooperación.
·
Los Sistemas Sexual y de Apego regulan la
formación de la pareja, fomentando la atracción y la vinculación entre los
amantes. Amor como Eros.
·
El sistema de Cuidado regula la conducta de
atención y de protección, particularmente con las crías, aunque también en las
relaciones mutuas. Amor como Ágape.
·
El Sistema de Cooperación, controla las
conductas en vista de un objetivo conjunto, poniendo en juego los recursos a
disposición de cada uno a fin de contribuir al bien común (complementariedad).
Busca el compartir, la amistad y la empatía. Amor como Philia.
·
El Sistema Agonístico regula la competitividad
de dominación y de subordinación en los grupos sociales, poniendo en juego la
distribución del poder en la pareja (simetría).
Los dos últimos sistemas motivacionales ayudan a comprender
la dimensión estructural de la pareja, es decir, como se distribuye el poder y
los recursos de la misma, lo que da como resultado una visión estructural
conformada por dos ejes: simetría y complejidad y sus contrarios, asimetría y
déficit. De acuerdo con Juan Luis Linares (2006), “Existen dos modalidades
de relación: una basada en la igualdad, llamada simétrica, otra basada en la
diferencia, llamada complementaria”.
El eje de simetría da lugar a una lógica de extremos: Poder
- Sumisión.
El eje de complementariedad da lugar a la lógica de
extremos: Plenitud – déficit, carencia o vacío.
La simetría corresponde a la posición de poder
que ocupa cada miembro de la pareja: Si los dos están en posición de poder
parecida, la relación está equilibrada; si uno de los miembros se halla
en posición de sometimiento o sumisa respecto del otro que tendría posición
dominante, daría lugar a una relación desequilibrada.
La complementariedad, tiene que ver con la
compatibilidad de las partes respecto a la unidad: si los dos se complementan y
aportan por igual, logran una mayor plenitud, y por lo tanto una
relación satisfactoria; pero cuando uno de los miembros o los dos están
en posición deficitaria respecto del otro, generan una relación insatisfactoria.
Al combinar los dos ejes se producen cuatro emparejamientos
posibles en una relación de pareja, de acuerdo con la posición que ocupen sus
miembros:
·
Simetría complementaria o complementariedad
simétrica: ambos miembros comparten poder y plenitud).
·
Simetría deficitaria o déficit simétrico:
ambos miembros gozan del mismo poder, pero ambos, o uno de ellos, son claramente
deficitario).
·
Asimetría complementaria o complementariedad
asimétrica: uno de los miembros goza de mayor poder que el otro, aunque
ambos se complementan o, al menos no detectan carencias en sí mismos o en el
otro.
·
Simetría deficitaria o déficit asimétrico:
uno de los miembros goza de mayor poder y recursos que el otro o bien uno
detenta el poder y otro los recursos.
LAS CRISIS DE PAREJA
Todo tipo de crisis representa una grieta en la organización
de un sistema. Las grietas pueden dar lugar a una reorganización más amplia y
compleja del sistema o amenazar la continuidad del mismo.
Las parejas están conformadas por individuos con historias y
necesidades diferentes, lo cual requiere una evolución conjunta que potencie el
desarrollo y crecimiento individual, que a su vez genere equilibrio en la
relación para el beneficio mutuo.
En las crisis, es importante que la pareja reconozca las
distintas dimensiones que se han mencionado, para detectar las que son más
indicadas en su caso particular. Estas crisis pueden tener carácter evolutivo o
estructural de acuerdo con las siguientes clasificaciones:
Crisis evolutivas:
En el ciclo vital de la pareja
existen diferentes etapas. Cada etapa va acompañada de conflictos y
negociaciones y pruebas a superar. Si una etapa no se resuelve bien, es posible
que el paso a la siguiente etapa no se dé o se dé solo aparentemente o se quede
encallado en la fase de transición y solo se manifieste a través de síntomas.
Con frecuencia estas crisis se manifiestan ya en su momento de formación o se
remiten inevitablemente a él cuando más adelante estalla el conflicto.
a) Crisis en su origen o
formación.
b) Crisis del ciclo vital.
c) Crisis del ciclo relacional.
Crisis estructurales:
Las crisis estructurales hacen
referencia a las relaciones existentes en la pareja respecto a la distribución
desigual de poder y recursos por lo que pueden clasificarse como crisis en las
relaciones de simetría y de complementariedad. La simple existencia de desigualdades
no tiene por qué considerarse disfuncional, puesto que en muchas ocasiones se
trata más bien de diferencias que de desigualdades, no dando origen a crisis,
sino a relaciones compensadas que son consideradas satisfactorias por ambos
componentes de la relación.
a) Crisis en las relaciones de
simetría.
b) Crisis en las relaciones de
complementariedad.
Compartamos:
· ¿Cómo
está distribuido el poder en nuestra relación?
· ¿Hemos
experimentado alguna de las crisis que se mencionan en la lectura?
Referencia
Bibliográfica
Villegas, M. y Mallor, P. (2012). La dimensión estructural y
evolutiva en las relaciones de pareja. Acción Psicológica, 9(2), 97-108 doi:
http://dx.doi.org/10.5944/ap.9.2.41074