A continuación, oraremos con una modalidad que se
llama Orar con los Salmos.
Los Salmos no se leen, se rezan. Es importante para
nuestra vida de oración tener anotados en una agenda muy especial, los Salmos
que más “nos dicen”, clasificados de acuerdo con los sentimientos que nos
generan como gratitud, admiración, alabanza, comprensión…
Cuando oramos con un Salmo debemos esforzarnos por
sentir con toda el alma el significado de cada frase, identificando nuestra atención
y emoción con el contenido de las expresiones, expresándolas con el mismo tono
interior que sentirían los salmistas.
Coloquémonos imaginativamente en el corazón de
Jesucristo, y tratemos de sentir lo que Él sentiría al pronunciar estas mismas
palabras. Con la ayuda del Espíritu Santo tratemos de identificarnos con la
disposición interior de adoración, asombro y acción de gracias del corazón de
Jesús, en el espíritu del Salmo.
Salmo 8, 2-10
¡Oh Yahvé, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre
por toda la tierra!
Tú que exaltaste tu majestad sobre los cielos, en
boca de los niños, los que aún maman, dispones baluarte frente a tus
adversarios, para acabar con enemigos y rebeldes.
Al ver el cielo, hechura de tus dedos, la luna y
las estrellas, que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el
hijo de Adán para que de él te cuides?
Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole
de gloria y de esplendor; le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue
puesto por ti bajo sus pies: ovejas y bueyes, todos juntos y aun las bestias
del campo, y las aves del cielo y los peces del mar, que surcan las sendas de
las aguas.
¡Oh Yahvé, Señor nuestro, qué glorioso tu nombre
por toda la tierra!
Inspirados por el Salmo, expresemos al Señor
nuestra gratitud, admiración, alabanza por nuestro compromiso matrimonial, por
nuestro amor…
Dios creo el cielo y la tierra y todo lo que en ella se contiene, creo al hombre y la mujer a su imagen y semejanza, vio que todo era bueno, gloria a Dios en las alturas y paz en la tieera a quien lo ama de todo corazon.
ResponderBorrarComo pareja estamos profundamente agradecidos con Dios por permitirnos ser merecedores de unirnos en matrimonio, de ser testigos de que su bendición en la unión de dos seres es de gran importancia para llenar de luz y esperanza el amor que se profesa.
ResponderBorrarAdmiramos profundamente los matrimonios que ponen como pilar a Dios y queremos convertirnos en uno de esos ejemplos y testimonios del amor de Dios.
ATT: Paula Suárez y Fabián Acevedo.
Dios es tsn perfecto que nos dio absolutamente todas las riquezas mas importantes que nos pudo a ver ofrecido a cambio de una vida en comunion y union hacia el a cambio de amar a nuestro projimo como a nosotros mismos y aparte llevar un matrimonio bajo sus caminos
ResponderBorrarDebemos ser agradecidos y consecuentes con todas las bendiciones que Dios nos regaló desde el principio de la creación para cuidarlas y seguir construyendo nuevas para nuestro bienestar y crecimiento como seres humanos.
ResponderBorrarAl rezar un Salmo, debemos dedicarnos a experimentar con profundidad el significado de cada frase, conectando nuestras emociones y atención con el contenido de las palabras.
ResponderBorrarCada salmo es una Hermosa Oración plena de amor y esperanza para cualquier evento dentro del matrimonio o de otro ámbito social ......
ResponderBorrarToda Creacion de Dios es amor, por tanto si nos nos sorprendemos o asombramos todos los dias de nuestra existencia, honrandonos nosotros mismos, no podemos llevar un matrimonio.
ResponderBorrarPero si nos honramos cada uno y a nuestra pareja, reconociendo a DIos en nuestros Corazones, todo es mas llevadero y aumenta la bendicion en el Hogar
Dios siempre he creído en ti y para nosotros no existe más verdad que tú palabra y más tranquilidad que saber que tenemos tu bendición y tu presencia en todo momento,nunca sueltes las manos y ayúdanos a que nuestra familia sea una familia de bn conforme a tu palabra y que nuestros hijos sigan nuestros pasos.pasos que siempre sean guiados porti
ResponderBorrarComo pareja, comprendemos que nuestro matrimonio es un proyecto de Dios, fundamentado en nuestra entrega mutua y en la construcción de una familia. Nuestra vocación al amor nos llama a entregarnos plenamente el uno al otro, integrando cuerpo y espíritu, con fidelidad, respeto y generosidad. Reconocemos que nuestra unión debe ser exclusiva, indisoluble y abierta a la vida, y que necesitamos apoyarnos en Dios y en la comunidad de fe para vivir plenamente este llamado. El matrimonio, vivido así, nos invita a crecer juntos en santidad y a reflejar el amor de Cristo en nuestra relación.
ResponderBorrarAtesorar, honrar y cuidar lo que el cielo nos ha entregado es la respuesta al amor que el creador nos ha dado
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